Bienvenido 2016: vamos a por el quinto año.

 

Tras más de un mes sin publicar nada en el blog, vuelvo a la carga pero no sin antes desearos a todos y cada uno de vosotros todo lo mejor en este nuevo año que comienza.

Ha sido un mes de vacaciones raro, y digo raro porque la climatología cada vez es más extraña: días de 20 grados y cielos totalmente despejados en pleno mes de diciembre no son en absoluto normales.

Y claro, este inusual “veroño” repercute de manera catastrófica en la moda y en los negocios que a ella se dedican. Tiendas repletas de prendas para el frío y la lluvia que no encuentran comprador si  la rebaja no llega al 50% una vez transcurrida casi la mitad de la temporada.

rebajas

Además a este interminable verano le hemos añadido al ya maltrecho comercio un nuevo invento; el famoso, y a mi modo de ver, mal instaurado y entendido “BlackFriday”.

Un evento que hace estragos en el comercio de nuestras queridas ciudades imponiendo un día de rebajas de características anglosajonas y que no tiene porque resultar exitoso en nuestro país, es más, no lo es.

No sólo no se vende mucho más que un día normal, es que además obliga al pequeño comercio a realizar descuentos después de ese célebre día y ya de forma continuada hasta el final de la  campaña. Es más, si una tienda no pone al menos un 20% pasado este “negro día”, no entra ni Blas en su negocio. Se vuelve invisible a los ojos de los potenciales clientes.

En realidad este tipo de ¨acciones¨ las comenzó a realizar hace años la popular cadena de distribución de Ramón Areces con campañas tales como BlanColor o los 8 días de Oro, promociones que en realidad duran 1 mes o más y que están basadas en descuentos sumamente agresivos y atractivos a las que pronto se sumaron otras firmas comerciales que prácticamente se pasan todo el año de rebajas.

Otra forma de vender que se está imponiendo es la de sacar una colección y liquidarla, sacar otra nueva y liquidarla, de tal manera que casi durante todo el año encuentras prendas y complementos con atractivos descuentos o eufemísticamente llamadas “promociones”.

La cuestión de fondo es que sufrimos una continua invasión de modas extranjeras que en mi modesta opinión no encajan con nuestros hábitos y costumbres,  dando como resultado que tengamos un comercio menos competitivo y unos clientes dispuestos a sacrificar calidad por precios que excluyen el concepto de valor.

Y no nos engañemos, las buenas rebajas no son las de las grandes cadenas de distribución “low cost”, las buenas rebajas siguen siendo las del pequeño comercio en el que no sólo impera la calidad del producto, también la calidad en el asesoramiento y el trato personalizado.

Y no seré yo la que me niegue a la evolución ni a las nuevas formas de comerciar, pero no me gusta hacia donde nos dirigimos con este tipo de “modas”: pierde el comerciante y no gana el cliente.

 

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